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Mónica y Juanfran
Fecha artículo : 29 Nov 2002| Lecturas : 0| Votaciones: 130 | Promedio: 2.9 Bueno|

LA INVASIÓN DEL TELÉFONO MÓVIL



¿Somos conscientes de que un aparatito minúsculo nos está cambiando la vida? ¿Quién no tiene un móvil?. Seguro que conocemos a alguien que a estas alturas todavía se resiste a estar controlado por un teléfono y nos preguntamos cómo consigue vivir sin... ¡¡¡UN TELÉFONO MÓVIL!!!.

Este pequeño artefacto que por cierto está mal llamado “teléfono móvil” puesto que, aún (digo aún porque todavía no ha llegado a este extremo) no puede desplazarse por sí mismo. Sería más apropiado denominarlo teléfono portátil porque, al fin y al cabo, somos nosotros quienes los transportamos. Pues como iba diciendo este artefacto se ha convertido en nuestro pequeño amigo, eso sí, le somos fieles hasta que nos deslumbra otro “cacharrito” con GPRS, WAP, BLUETOOH, pantalla a color, cámara digital incorporada y un sinfín de nuevas tecnologías que se incorporan en el mercado y que si no las tenemos nos sentimos como Pedro Picapiedra con su tronco-móvil, aunque realmente no sabemos ni para qué sirven. Así lo demostró la cadena de tiendas The Phone House, cuando realizó un estudio acerca de las costumbres, usos y preferencias de los usuarios de móviles en España y que ofrecía datos reveladores como el gran desconocimiento generalizado que existe sobre este tipo de tecnología. Según la investigación, en la que participaron 2000 personas, sólo el 4 % de los usuarios afirmó conocer el significado de GPRS y UMTS, así como las utilidades que esta tecnología proporciona. El 96 % restante declaró no saber nada de TERCERA GENERACIÓN de telefonía móvil aunque sí demandan los servicios que facilitan estos adelantos (es decir, se valoran los beneficios a nivel de usuario, pero no se entiende la terminología técnica).

Y es que, a estas alturas todo el mundo que lo desea ya tiene su teléfono, según la ITU (International Telecomunications Union), ya se ha superado con creces la cantidad de mil millones de móviles en todo el mundo. Así, en el segundo semestre de 2002, los móviles han dejado atrás en apenas una década al número de teléfonos fijos existentes, que llevan en el mundo casi un siglo. Era el último récord que le quedaba por batir a la telefonía móvil, que ya en el año 1999 superó al número de ordenadores personales. La ITU calcula que la telefonía móvil suma un millón de adeptos cada día y las expectativas son de aumentar.

Remitiéndonos a España la cifra de teléfonos móviles se sitúa en más de 18 millones, con lo cual uno de cada dos españoles cuenta con este aparato, lo que supone que podemos localizar en todo momento a la mitad de la población española. Ya no valen las excusas, tenemos que estar en contacto permanente, el jefe podrá localizarte durante las vacaciones, la pareja podrá llamarte a cualquier hora (“¿por qué tenías el móvil desconectado de 12:00 a 12:15?“, “¿ Cómo que no tenías cobertura?”, “¿Dónde estabas?”), ¡Qué avance humano que todos sepan dónde estamos en cualquier momento del día y de la noche! ¡Esto sí que es progreso!.

Por supuesto Internet se ha unido a esta curiosa “persecución”, enviar correo y esperar a que lleguen a su destino, a que los abran y contesten, eso pertenece a la Edad Media. Lo que de verdad se lleva es la mensajería instantánea: saber si un usuario está conectado a Internet ahora mismo y entonces mandarle un mensaje que recibirá al instante. Los programas de mensajería instantánea más populares son ICQ y AOL, ganando terreno se encuentra MSN Messenger de Microsoft, todos ellos gratuitos al igual que Yahoo Messenger. Como se ve, hay variedad de ofertas. El problema de todos ellos es el mismo: hasta qué punto suponen una invasión a nuestra intimidad en la medida en que permiten saber cuándo nos conectamos o cuando se participa en un chat. Internet, la única tecnología que parecía iba a plantarle cara a la telefonía móvil ahora se une a ella porque, en poco tiempo los teléfonos portátiles serán uno de los principales vehículos de acceso a la red.

Pero volviendo a nuestro pequeño amigo hay que decir que sus avances son realmente espectaculares y asombrosos. Ya existen los Hop-On que son móviles de usar y tirar, se trata de teléfonos económicos, libres de contrato y fáciles de usar (su funcionamiento es muy sencillo: se pulsa la tecla de llamada y se pronuncia el número al que se pretende llamar a través del micrófono conectado a los auriculares que se incluyen en el equipo, cuando se quiere terminar la llamada se presiona la tecla “fin” y ya está, asombroso), además y más novedoso es que son de usar y tirar, son totalmente reciclables, aunque de momento la cobertura y el uso de este innovador instrumento están limitados a los Estados Unidos.

Además la empresa israelí Bamboo está investigando una nueva tecnología para recibir la señal de televisión en el móvil, Motorola se encuentra desarrollando baterías de gas metano para teléfonos móviles, los ingenieros de Sensaura un sistema para conseguir sonido tridimensional que permitiría dar la impresión de que el interlocutor que está al otro lado está en algún lugar cercano, mientras que el sonido de fondo se encuentra más alejado, esto facilitaría una conversación más clara y acabaría con la tendencia a gritar cuando la línea recoge mucho ruido. Esto no acaba aquí, cada día hay más y más novedades como el teléfono karaoke con el cual podemos hacer gala de nuestro talento puesto que cada vez que recibamos una llamada nuestra voz nos avisa. Lo que faltaba, a la gran cantidad de musiquitas horteras se nos une la voz del vecino cantando, y es que, programar el sonido de llamada para tocar el tema de la película “Misión Imposible” u otra melodía cualquiera es una forma original de personalizar nuestro teléfono, pero las personas a nuestro alrededor pueden que no aprecien el chorro de “bips” que de pronto suenan, especialmente cuando tienen que escucharlo durante todo el tiempo que tarda en encontrarse el teléfono.

Pero toda esta tecnología y la ventaja (¿?) de estar todo el día comunicados debe tener una contraprestación. Nuestra salud es muy posible que nos pase factura en un período más o menos largo. En la actualidad existe un gran desconocimiento sobre las repercusiones negativas para la salud y el medio ambiente que el uso de la telefonía móvil conlleva. Numerosas investigaciones señalan que el uso de los móviles puede desencadenar procesos cancerígenos en la piel y el cerebro, Alzheimer, cataratas, dolor de cabeza, nerviosismo, insomnio, señalan que cuando hablamos por estos aparatos es como si metiéramos el cerebro dentro del microondas, sus células se calientan y la molécula del núcleo se rompe. Se han llevado a cabo experimentos en Estados Unidos, Alemania, Italia, Bélgica, España, Australia y casi todos llegan a conclusiones similares. Las únicas discrepancias surgen de científicos que han llevado a cabo otros estudios financiados por las propias empresas de telefonía (qué extraño, ¿verdad?). Quizás las investigaciones más curiosas sobre el impacto de la telefonía móvil en nuestra sociedad sean las genéticas que aseguran que las generaciones futuras tendrán el dedo pulgar más desarrollado (por los envío masivo de sms durante toda la vida de la persona).

El caso es que los efectos nocivos no terminan aquí, consideración aparte merece el tema de los repetidores que siguen aumentando por toda nuestra geografía. Más allá del impacto paisajístico, las torres emisoras suponen una agresión contra el medio ambiente aún por determinar. Millones de hectáreas de bosque están permanentemente sometidas a la influencia de las emisiones.

Además los repetidores se instalan dentro de las ciudades, sobre las azoteas de las casas pagando las compañías de teléfonos sustanciosas cantidades anuales a los propietarios de dichos edificios por soportar radiaciones. Los efectos nocivos, al ser una tecnología relativamente nueva no se dejarán sentir en corto plazo, pero es indudable que los tendrá. La solución pasaría por un mayor control por parte de la Administración sobre la instalación de dichos repetidores y por una legislación más detallada sobre este tema.

En fin, concluyendo, las herramientas de comunicación deben ser eso, herramientas a nuestro servicio y nunca deberíamos volvernos dependientes de ellas. El mundo no se hunde por apagar el móvil de vez en cuando.


MONICA RUIZ DELICADO para AGOST.COM.
 

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